Ana Catalina Emmerick vidente

Junio 13, 2016 Horóscopo | Tarot No Comments

La beata Ana Catalina Emmerick vidente nació el 8 de septiembre de 1774 en Coesfeld y fue una monja, mística, vidente y escritora de Alemania; su lugar de nacimiento era agraria y hoy en día está ubicada en la diócesis de Munster. Su beatificación se celebró el 3 de octubre del 2004 por el papa Juan Pablo II, Emmerick es su apellido de consigno en Alemania.

Sus visiones comenzaron cuando era tan solo una niña y decía que en ellas veía a Jesucristo entregándole su cruz. Entró al convento de las agustinas y a sus 24 años en su cuerpo comenzaron a abrirse heridas sangrantes, estigmas que surgían cada Navidad y Año Nuevo; el 29 de diciembre de 1812 aparecieron por primera vez.

Clemente Brentano escribió sobre las visiones de Ana Catalina Emmerick vidente, ella fue una novelista y poeta romántica alemana.

Niñez de Ana Catalina Emmerick vidente

Niñez de Ana Catalina Emmerick vidente

Niñez de Ana Catalina Emmerick vidente

Fue la quinta de nueve hermanos, sus padres fueron Ana Hillers y Bernardo Emmerick, personas cristianas y de pobres posesiones; Ana fue bautizada en la iglesia de Santiago en Koesfeld.

Empezó a trabajar como costurera y siguió haciéndolo durante algunos años, luego la enviaron a la casa de Stontgen, un organista pobre, a estudiar música, pero ella decidió darle todos sus ahorros para poder acceder a un convento, también tuvo que trabajar como sirvienta con ellos un tiempo.

Vida espiritual

Vida espiritual

Vida espiritual

Cuando tenía 28 años, en 1802, pudo entrar al convento de las monjas agustinas en Agnetemberg, Dumel; sus hermanas de claustro pensaban que Anna había recibido de Dios habilidades sobrenaturales, ya que presentaba continuos éxtasis.

El rey de Westfalia, Jerónimo Bonaparte, decidió clausurar el convento en 1812 y Anna fue la última en irse; la hermana del sacerdote Joseph Aloys Limberg, una viuda, le dio hospedaje en su casa, adonde llegaban personas enfermas o pobres para que los ayudaran; se decía que Ana los ayudaba, sabía que enfermedades tenían y asistía a los necesitados.

Estigmas

Ana Catalina Emmerick vidente se encontraba enferma y en cama en 1813, fue entonces cuando surgieron sus primeros estigmas.

Una comisión episcopal investigó su vida y lo que parecían ser sus signos milagrosos; entre los encargados de la comisión estaban tres médicos y el vicario general Orvergerg. Investigaron a Ana durante tres meses hasta que estuvieron convencidos que sus estigmas eran verdaderos y de su santidad.

Ana contó en 1818 que Dios le ayudo por sus oraciones a que sus estigmas se curaran, cerrándose las heridas de sus pies y de sus manos, pero manteniendo las demás abiertas; durante el Viernes Santo de ese año todos los estigmas de Ana se volvieron a abrir.

En 1819 trasladan a Ana por la fuerza a una habitación grande en otra casa para volver a entrar en investigación, tenía una vigilancia muy estricta en la que no podía tener contacto con nadie, tan solo con su confesor durante tres semanas.

Visiones

Visiones

Visiones

Ana Catalina Emmerick vidente relató las visiones que tuvo en su niñez, de la siguiente manera: Cuando tenía entre cinco y seis años, pensaba sobre el articulo del Credo de los Apóstoles, en ese momento venían a mi mente las imágenes de la creación del cielo y la tierra, también observe la caída de los ángeles, la creación del Paraíso, de Adán y de Eva, y la Caída del Hombre; para ese momento pensaba que todos podían ver aquellas imágenes de manera normal.

Contaba mis relatos a mi familia y amigos de juego de manera ingenua, hasta que se empezaron a burlar de mi y preguntaban si tenía un libro donde veía toda esa información; fue entonces que empecé a callar acerca de esto, ya que pensaba que no era oportuno hablar de esos temas; sin embargo no tuve en adelante ninguna inquietud al respecto.

En 1819, durante la segunda investigación de la iglesia, sugirieron al poeta Clemente Brentano a visitarla; para su asombro, Ana le dijo que él fue elegido de manera divina como el hombre que escribiría las revelaciones que ella tuviera y así cumpliría con la voluntad de Dios, que un centenar de almas podrían recibir dichas revelaciones.

A partir de aquel momento en que Ana Catalina Emmerick vidente contó a Brentano el plan de Dios y hasta el día de su muerte, este escribió varios volúmenes sobre las visiones, pasajes y escenas de Nuevo Testamento y sobre la vida de la Virgen María. Aquellas obras se hicieron de tal forma que el lector se mantuviera interesado, ya que tienen escenas graficas de rápida sucesión, como si se pudieran observar las imágenes.

Brentano escribía todo lo que Ana le decía en su dialecto, traduciéndolo al alemán y leyéndolo en voz alta para hacer todas la correcciones que ella sugiriera hasta obtener la  completa aprobación.

Brentano tenía los escritos ya listos después de 1824 y en 1833 se publico el primer volumen, con el nombre La Dolorosa Pasión de Jesucristo, de acuerdo a las visiones de Ana Catalina Emmerick vidente; después él preparó una segunda escritura Vida de la Bienaventurada Virgen María, pero lastimosamente murió antes de poder publicarlo, por lo que se hizo una publicación póstuma en 1852 en Múnich.

Cuando se hizo el descubrimiento de la casa de la Virgen María, fueron utilizadas algunas de las visiones de Ana; ni ella ni Brentano habían estado en Éfeso, ya que para ese entonces aquella ciudad ni siquiera había sido excavada, pero las visiones de la mística se utilizaron para ese importante e histórico descubrimiento religioso.

Ana Catalina Emmerick vidente tuvo visiones sobre la santísima trinidad, en las que lograba observar tres esfera con un mismo centro, la más grande era la representación del Padre, la del medio era la del hijo y la de menor tamaño y mas iluminada era la del Espíritu Santo.

Muerte

Muerte

Muerte

En el año 1812 salen los estigmas de Ana y a pratir de ese momento cae en cama; ella muere el 9 de septiembre de 1824 en Dulmen y su cuerpo fue enterrado en el cementerio afuera de la ciudad en los siguientes cuatro días. En 1975, se reinició el proceso de beatificación por el postulador Josef Adam, y sus restos se trasladaron a la cripta cercana a la Iglesia de la Santa Cruz.

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