Carta Natal: septenio 56 años y 63 años

Febrero 24, 2016 Horóscopo

A partir del septenio de 56 años se experimenta la verdadera liberación. Saturno llega al segundo retorno, esto indica expansión y libertad. Los viajes cada vez son más apreciados y posibles, este es el momento del tiempo de los abuelos. Aquí se descubre quien somos como individuo, después de haber pasado por la paternidad y maternidad.

septenio 56 años y 63 años

septenio 56 años y 63 años

Aquí los 28 años se duplican, comenzando un nuevo ciclo, después de que los hijos no estén y sean lo suficientemente grandes y maduros. Es el momento de comenzar de nuevo, armar una nueva vida, claro que a veces implicará atravesar por diversas situaciones de dolor y desconcierto.

Ahora no se trata de cumplir y pelearse por mandatos, o esforzarse por sostener a los demás, sino de tener una verdadera liberación y compromiso con uno mismo, aunque nos polaricemos en el rebelde inmaduro o un opuesto.

El clima astrológico indica vivir y decidir a la conciencia. Aquí se debe aprovechar el nuevo ciclo que la vida propone, así como liberarnos de los mandatos, habilitarnos a ser seres más creativos y expresarnos naturalmente.

A partir de los 63 años, nos podemos preguntar si seremos muy rígidos o muy libres. El reloj planetario indica que Urano está en fase de diez. Esto trata de un compromiso estable y forma visible con lo que creemos y confiamos. Hay una estabilidad y gran sentido de pertenencia en los ámbitos que hemos elegido y seguridad en lo que transmitimos.

La confianza y estabilidad con respecto a lo que creemos y el compromiso con todas esas cosas que nos dan sentido en nuestra vida. También es muy posible que recojamos los frutos de lo que realizamos, la cosecha de todo una vida se hace evidente en la estabilidad familiar, económica y emocional. Por el contrario se está imponiendo la rutina y resignación.

El clima astrológico nos sugiere que es un tiempo de retiro en el campo profesional, imponiéndose lo que sembramos y esto pasará a sostenernos económicamente hasta morir. Vemos los frutos de lo que aportamos al mundo. O todo lo contrario, se puede estar peleado con la vida y las instituciones, ya que no se ha tenido reconocimiento ni valor.

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